Curso de fotografía – 7 Conceptos básicos

Muchos amantes de la fotografía han pensado en dar el paso y comprarse su primera cámara réflex. Dejarnos llevar por el entusiasmo y las prisas puede hacer que terminemos con una máquina entre las manos que no sabemos usar y es cuando nos surgen las preguntas de cómo utilizarla, descubriendo en ese momento que existe todo un mundo detrás y que una cámara réflex es una herramienta que debes dominar para realizar buenas fotografías. Por ello, en Nemara Studio queremos introduciros 7 conceptos que debéis conocer antes de comprar vuestra primera cámara.

 

1. Sensor de la cámara

El sensor es una de las partes más importante de la cámara, una pieza fotosensible que detecta la luz que entra por el objetivo y la transforma en señales eléctricas que serán interpretadas por el procesador de imagen de la cámara y se transformarán en la fotografía que obtenemos al pulsar el disparador.

Si empiezas con un equipo APS-C debes tener en cuenta que los objetivos específicos para este sistema no son completamente compatibles con cámaras Full Frame.

Existen diferentes tamaños de sensor. En fotografía digital, cuanto mayor sea el tamaño del sensor, mayor calidad de imagen te ofrecerá la cámara, menor profundidad de campo y mayor tolerancia al ruido generado por ISOs altos. Por el contrario, un tamaño de sensor menor te ofrece ventajas como objetivos más económicos y menos peso y tamaño tanto en el cuerpo de la cámara como en los objetivos. Los tamaños de sensor más comunes entre las cámaras réflex son APS-C y Full Frame (35mm), aunque podéis encontrar tamaños menores y mayores que estos, como podéis ver en la siguiente imagen:

Si empiezas con un equipo APS-C debes tener en cuenta cuando inviertas en objetivos que, si en un futuro decides cambiar a Full Frame, los objetivos específicos para cámaras APS-C no son completamente compatibles con cámaras Full Frame y tendrás algunos problemas como viñeteado o recorte, perdiendo megapíxeles.

2. Megapíxeles

Los megapíxeles son la cantidad de puntos que forman una imagen digital. Cuantos más puntos, de mayor tamaño será la imagen, lo que significa que tendrá más resolución. Los megapíxeles son los que más han sufrido la presión del marketing en los últimos años pero su importancia es menor que otros aspectos a la hora de elegir la cámara.

Si imprimir fotografías a tamaño muy grande está fuera de tus planes los megapíxeles deberían ser algo secundario a la hora de elegir una cámara.

Más megapíxeles ofrecen la ventaja de poder imprimir a mayor tamaño sin pérdida de calidad, la posibilidad de hacer un mayor recorte de la imagen durante el postprocesado y mayor detalle en la propia fotografía (detalle es diferente a nitidez). Por el contrario, algunas de las desventajas de contar con un sensor de más megapíxeles es que los RAW o JPEG son de mayor tamaño y esto se traduce en una mayor inversión en tarjetas de memoria y discos duros.

Si imprimir fotografías a tamaño muy grande está fuera de tus planes, los megapíxeles deberían ser algo secundario a la hora de elegir una cámara.

3. Modos de disparo

Los modos de disparo manual y semiautomáticos dejan en manos del fotógrafo la configuración de todos o algunos aspectos técnicos de la fotografía como el ISO, la velocidad de obturación, la apertura, el balance de blancos, etc.

Los principales modos que tiene una cámara réflex son:

Modo manual (M): el modo manual deja en tus manos el control completo de la cámara y serás el encargado de decidir qué valores determinarán la fotografía final.

Modos semiautomáticosson modos de asistencia al fotógrafo en el que tú decides la mayoría de ajustes como el balance de blancos, el tipo de enfoque, el ISO y la velocidad de obturación o la apertura y la cámara te ayuda ajustando otros de ellos para obtener una fotografía bien expuesta.

  • Prioridad de apertura: (A o Av): el modo A o Av (dependiendo de la marca de la cámara) te permite controlar la apertura del diafragma (f) y la cámara se ocupa de determinar la velocidad de obturación para que la exposición sea correcta. Este modo se utiliza para fijar la profundidad de campo.
  • Prioridad de obturación (S o Tv): a diferencia del modo A, en este modo de disparo te encargas de decirle a la cámara la velocidad de obturación que deseas en cada situación y ella determinará automáticamente la apertura del diafragma para una exposición correcta. Este modo se utiliza para realizar fotografías de larga exposición como fotografía nocturna o en las que se requiera de velocidades elevadas para congelar un momento, como una carrera de Fórmula 1.
  • Modo programable (P): es muy similar al modo automático con la diferencia de que la cámara controla la velocidad de obturación y la apertura y tú fijas el resto de valores.

Modo automático (Auto): es el modo en el que la cámara lo hace todo por ti, tú solo presiona el disparador y mira el resultado. La cámara será la encargada de decidir qué valores considera los adecuados para una fotografía técnicamente correcta. Es el modo fácil pero se desaprovecha todo el potencial de la cámara.

4. Velocidad de obturación

La velocidad de obturación es el tiempo que el obturador mantiene abierto el diafragma de la cámara. Esto determina el tiempo que la cámara recoge la luz que capta por el objetivo, es decir, a velocidades más bajas, más luz capta el sensor y a velocidades más altas, menos luz. Se utiliza principalmente para congelar un instante en mayor o menor medida, por ejemplo, para capturar el movimiento de un coche a 120 km/h necesitarás una velocidad de obturación mucho más elevada que para conseguir el “efecto seda” del agua de un río, para lo cual se utiliza una velocidad de obturación relativamente baja.

 

Observa la imagen superior e imagina que tienes los ojos tapados con un pañuelo oscuro. Si te destapas los ojos levantando el pañuelo y los vuelves a tapar rápidamente, tus ojos verán un instante congelado en el tiempo, es decir, el lado derecho de la imagen; mientras que si mantienes levantado el pañuelo durante 5 segundos podrás ver una escena en movimiento que será capturada en una sola imagen, como en el lado izquierdo donde se ve el movimiento de las aspas del ventilador.

5. Apertura de diafragma

La apertura o “efes”, como su propio nombre indica, es el tamaño del “agujero” por el que entra la luz al sensor de la cámara. Este “agujero” lo crea el diafragma o bayoneta que se encuentra situado normalmente en el objetivo.

Funciona de la siguiente manera. Cuanto menor es el número indicado en las “f”, más abierto está el diafragma y más luz entra en el sensor; por el contrario, cuanto mayor sea el número de las “f”, menos abierto estará el diafragma y entrará menos luz en el sensor. Otra de las funciones de las “f” es controlar la profundidad de campo, es decir, lo que se suele denominar desenfoque o bokeh. Con este pequeño resumen se entiende más fácilmente:

• f más altas: Menos desenfoque o bokeh y menos luz.
• f más bajas: Más desenfoque o bokeh y más luz.

 

La imagen superior es una superposición de dos imágenes. En la mitad superior, puedes ver más desenfoque de fondo que en la mitad inferior. Esto se debe a que la parte superior de la imagen se ha tomado a F1.8 mientras que la mitad inferior se ha tomado a F8. El resto de valores se han ajustado para que la exposición sea lo más similar posible en las dos imágenes.

6. ISO

El ISO es la sensibilidad que tiene el sensor de la cámara a la luz que le llega a través del objetivo. Cuanto más alto sea el número, más sensible es el sensor a la luz y, por tanto, más luz recogerá para la fotografía. Ello se traduce en la posibilidad de utilizar velocidades de obturación mayores o aperturas más cerradas en la misma situación.

La cantidad de ISO que puedes utilizar depende de cada cámara y del tamaño del sensor que utilice. Así, una cámara con sensor Full Frame admite un ISO mayor que una de formato APS-C.

• ISO más alto: más luz, más ruido, menos detalle.
• ISO más bajo: menos luz, menos ruido, más detalle.

Uno de los inconvenientes más relevantes de subir el ISO es que, cuanto más elevado sea, menos detalle y más ruido electrónico aparecerá en la fotografía final.

7. RAW y JPEG

El conocido formato JPEG es un formato de imagen que se agrupa dentro de los formatos con pérdida por compresión, es decir, cuando se guarda una imagen en JPEG se pierde información como consecuencia de la compresión que sufren los datos y la forma de trabajar de este formato. Las extensiones más comunes en las que encontrarás un archivo JPEG son .jpg y .jpeg.

Es conveniente que, siempre que vayas a postprocesar la fotografía, dispares en RAW en lugar de en JPEG para poder aprovechar todo el potencial de este formato y conseguir resultados profesionales en tu edición.

Una de las ventajas de trabajar con JPEG es su tamaño, es decir, al ser formato de archivo muy ligero podemos guardar en nuestra tarjeta de memoria una cantidad mucho mayor de fotografías antes de llenarla que en otros formatos como el RAW.

El formato RAW o “en crudo” es un formato de compresión sin pérdidas. La extensión de este tipo de archivos puede variar según la marca y modelo de la cámara porque cada fabricante tiene su propio tipo de archivo. Como consecuencia de lo anterior, las extensiones más comunes en las que se encuentran los archivos RAW son: NEF, NRW, ARW, SRF, SR2, RAF, CRW, CR2, CAP, PTX, PEF o RAF, entre otras.

Un archivo RAW contiene toda la información de la luz en el momento de la toma de la fotografía. Esta información se encuentra sin procesar, lo que significa que puede ser modificada por los diversos programas de edición de forma muy amplia, es decir, con el programa de edición procesas los datos del archivo RAW y obtienes la imagen final. Es conveniente que, siempre que vayas a postprocesar la fotografía, dispares en RAW en lugar de en JPEG para poder aprovechar todo el potencial de este formato y conseguir resultados profesionales en tu edición.

Por lo tanto, a diferencia de los archivos JPEG, con un archivo RAW mantienes toda la información del momento de la captura, información que se encuentra en bruto y que puedes modificar con cualquier programa de edición de imágenes compatible con el formato RAW de tu cámara.

Para finalizar…

Sabemos que es un artículo con mucha información y puede ser complicado asimilarla toda de una vez. Tómatelo con calma. En Nemara Studio queremos que cuando tengas tu nueva cámara la utilices como mejor consideres, pero lo hagas conociendo todo el potencial que tiene para ofrecerte. Esperamos que hayas disfrutado de este primer post de nuestro curso de fotografía básica.

¡Hasta la próxima!